La figura del maestro
perfecto no existe pero si podemos acercarnos a la figura del docente que sepa
adaptarse a las necesidades del aula. Por ello un buen maestro debe ser una
persona empática y lleno sensibilidad, que sepa ponerse en el lugar del otro y
acercar la realidad a las necesidades de cualquier alumno. El truco reside en
dar la importancia a todos los alumnos, motivarles por el aprendizaje y que se
han ellos los que se impliquen en el desarrollo de su propio camino dentro de la
escuela.
La actitud, las ganas, la perseverancia, el respeto, la
curiosidad, la investigación…. Estos aspectos hacen de un maestro corriente un
buen maestro.
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