lunes, 16 de mayo de 2016

METODOLOGÍA REGGIO EMILIA. JULIA HERVÁS GARCÍA

La metodología Reggio Emilia está basada en la experiencia de los alumnos, en la que ellos son lo más importante y sin su participación no se podría llevar a cabo. Creo que esta metodología está en parte hecha por ellos y es para ellos.
Para poder llevarla a cabo los alumnos tienen que participar en conjunto con sus compañeros y hacer caso del profesor, ya que les va a servir como guía del aprendizaje sin imponer órdenes. Esto es porque mediante esta metodología los propios niños tienen que investigar por ellos mismos y descubrir cosas nuevas para crear su propio aprendizaje. En mi opinión, esto es bastante productivo ya que si los alumnos crean por sí mismos sus conocimientos los asentarán mejor y los entenderán sin necesidad de que nadie les esté explicando conceptos teóricos que les aburran.
También hay que tener en cuenta a las familias, ya que forman parte del proceso de enseñanza – aprendizaje y del propio centro. De esta manera se consigue que se involucren más en las posibles mejoras y que los niños, cuando están en la escuela se sientan como en casa.


Finalmente, creo que Reggio Emilia es una metodología muy enriquecedora de la que se pueden aprovechar muchas cosas con el simple hecho de dejar a los alumnos que descubran por sí mismos los conocimientos y acercando esto a las familias.

domingo, 1 de mayo de 2016

DEBEMOS CONSEGUIR QUE LA ESCUELA SEA UN LUGAR EN EL QUE LOS ALUMNOS QUIERAN ESTAR. Vídeo de César Bona.


Durante todo el vídeo he visto como un maestro que antes era uno más, cambió su forma de ver la enseñanza gracias a un pequeño gesto, escuchar a sus alumnos. Con esto consiguió que niños que antes no tenían buenos resultados en el aula porque eran infelices, consiguieran superar con creces los objetivos del curso. ¿Qué hace falta para dar este paso? Todo maestro debería hacerse cada día preguntas sobre su trabajo con los alumnos, plantearse cada día qué debe hacer, de qué forma, cómo motivar a sus alumnos, cómo hacer que se sientan importantes dentro de la clase…

La felicidad, el respeto, la empatía en el aula, en todas sus direcciones, debería ser la base de la educación; que todos y cada uno de los niños que están en las escuelas sean capaces de respetar a quien tienen cerca y al mundo que les rodea, ser comprensivos y empáticos, comprender a la gente con la que conviven.

Lo maravilloso de los niños es que están llenos de cosas que los adultos olvidan: los niños son creatividad, con la que pueden crear y expresar cosas que jamás imaginaríamos; son curiosidad, la mejor herramienta que se puede tener para aprender; imaginación e ilusión, un arma poderosa en cualquier ámbito de la vida… Si cada niño reúne tantas y tan buenas virtudes, ¿por qué dejarlas fuera del aula? ¿Por qué no usarlas para que los niños sigan siendo niños dentro y fuera de las escuelas?

Creo que cada docente debería plantearse cómo quiere que sean sus alumnos cuando crezcan, con qué tipo de personas querría vivir, relacionarse, cruzarse por la calle… Apartar las unidades didácticas y la teoría y fijarnos en que cada uno de esos niños a los que se les pone una etiqueta, una calificación, es una persona. Fijarse en las cualidades que hacen único a cada uno de ellos y saber explotarlas para que sean lo más felices posible, se sientan valorado y realizados en todos los aspectos de su vida.



Estamos hechos de emociones.
Entre todos debemos devolver a la educación al lugar donde se merece.
De los maestros depende hacer de este mundo un lugar mejor.

sábado, 30 de abril de 2016

"LA PACIENCIA DE SER UNO MISMO" Notas a contratiempo.

Me ha llamado la atención la diferencia a la hora de pensar en personas con discapacidad hace unos años con respecto a la actual. Si bien es cierto que queda mucho camino por recorrer, creo que gracias a la lucha de personas como Rafa, sus familias y su entorno, la situación ha mejorado considerablemente.

Durante todo el vídeo se ha escuchado la palabra “barrera” y verdaderamente y como bien ha dicho uno de los hermanos de Rafa, “las barreras que ponen las personas son peores que las arquitectónicas”. Siempre existe la gran posibilidad de que alguien te diga “no puedes”, sea cual sea tu dificultad pero, si uno mismo no se pone la barrera, ¿por qué dejar que otro lo haga?

Una gran parte de la culpa de este sentimiento en los estudiantes, lo tienen las calificaciones. Estas siempre se toman como una etiqueta para el alumno, un medio mediante el que culpar, juzgar o castigar; las calificaciones deberían ser una herramienta de premio ante la superación en las dificultades de cada uno, ante la mejora y el esfuerzo según sus propias necesidades y su trabajo.

El momento que más me ha emocionado del documental es cuando Rafa recibía la medalla y decía que “solo le daban una medalla por ser como los demás”.



Creo que el entorno musical es uno de los mejores para lograr y entender la integración. No se me ocurre un mejor símil para explicar que cada uno con su aportación, (sea grande o pequeña) contribuye a formar un bonito resultado final. Todo el mundo interpreta la realidad de una forma, esto mismo ocurre con la música; una misma melodía puede ser entendida o interpretada de forma diferente por dos personas, o incluso por la misma persona en diferentes momentos de su vida. 

Hay que descubrir qué es lo que nos une y no las diferencias.

REGGIO EMILIA


Es una metodología que, bajo mi punto de vista, reúne todos los factores necesarios para tener un gran resultado en las aulas.

Pone al alumno como centro del aula, tomando al docente como guía y ayudante en la construcción del aprendizaje, en lugar de ser el transmisor de los conocimientos. El maestro deja que sea el alumno el que investigue y utilice todo su potencial para aprender. Da importancia al niño y a su entorno por encima de lo curricular.  El espacio en el que se encuentran los alumnos se considera como un maestro más; todos los rincones del aula tienen una identidad y propósito. Esta metodología hace partícipes a las familias de todo el proceso educativo de los niños, integrándolos en su proceso de aprendizaje. 
En mi opinión, una buena práctica docente no acaba en la escuela sino que puede trasladarse a casa y que continúe con las familias.

De esta forma se consigue que el alumno se sienta cómodo en su lugar de trabajo, dejándole libertad para explorar y aprender de forma sana.

En mi opinión uno de los puntos más importantes es la reflexión de lo aprendido, que todo aprendizaje lleve consigo una práctica en la que los niños puedan experimentar y conocer por ellos mismos. 

Creo que si apostamos por una escuela activa obtendremos alumnos motivados.

jueves, 28 de abril de 2016

¿Comó tiene que ser un buen maestro?



 La figura del maestro perfecto no existe pero si podemos acercarnos a la figura del docente que sepa adaptarse a las necesidades del aula. Por ello un buen maestro debe ser una persona empática y lleno sensibilidad, que sepa ponerse en el lugar del otro y acercar la realidad a las necesidades de cualquier alumno. El truco reside en dar la importancia a todos los alumnos, motivarles por el aprendizaje y que se han ellos los que se impliquen en el desarrollo de su propio camino dentro de la escuela.
La actitud, las ganas, la perseverancia, el respeto, la curiosidad, la investigación…. Estos aspectos hacen de un maestro corriente un buen maestro.

Reggio Emilia




Se trata de una metodología basado en la experiencia y participación. Donde los objetivos son:

  • Crear una escuela activa y creativa
  • La investigación y reflexión como parte del aprendizaje
  • Participación grupal
  • Los alumnos son los protagonistas de su aprendizaje
  • El profesor es el guía y  colaborador en la investigación
  • La familia forma parte del centro educativo, es la aliada perfecta para mejorar en el desarrollo de los alumnos

Con todos estos objetivos y formas de actuar, se crean un ambiente donde las notas de la armonía están alineadas con la curiosidad por aprender. Otorgando un papel fundamental a conocer y experimentar por sus propios medios.