Me ha llamado la atención la
diferencia a la hora de pensar en personas con discapacidad hace unos años con
respecto a la actual. Si bien es cierto que queda mucho camino por recorrer,
creo que gracias a la lucha de personas como Rafa, sus familias y su entorno,
la situación ha mejorado considerablemente.
Durante todo el vídeo se ha
escuchado la palabra “barrera” y verdaderamente y como bien ha dicho uno de los
hermanos de Rafa, “las barreras que ponen las personas son peores que las
arquitectónicas”. Siempre existe la gran posibilidad de que alguien te diga “no
puedes”, sea cual sea tu dificultad pero, si uno mismo no se pone la barrera,
¿por qué dejar que otro lo haga?
Una gran parte de la culpa de
este sentimiento en los estudiantes, lo tienen las calificaciones. Estas siempre
se toman como una etiqueta para el alumno, un medio mediante el que culpar,
juzgar o castigar; las calificaciones deberían ser una herramienta de premio
ante la superación en las dificultades de cada uno, ante la mejora y el
esfuerzo según sus propias necesidades y su trabajo.
El momento que más me ha
emocionado del documental es cuando Rafa recibía la medalla y decía que “solo
le daban una medalla por ser como los demás”.
Creo que el entorno musical es
uno de los mejores para lograr y entender la integración. No se me ocurre un mejor símil
para explicar que cada uno con su aportación, (sea grande o pequeña) contribuye
a formar un bonito resultado final. Todo el mundo interpreta la realidad de una forma,
esto mismo ocurre con la música; una misma melodía puede ser entendida o
interpretada de forma diferente por dos personas, o incluso por la misma
persona en diferentes momentos de su vida.
Hay que descubrir qué es lo que nos
une y no las diferencias.
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